BDSM Profesional: cuando la marca es la medalla

BDSM Profesional: marcas

Por Steward Metatron, Mayordomo de Domina Ghalia.

En el BDSM profesional aparecen momentos en los que los clientes, muchos de los cuales no pueden confesar sus filias en público, solicitan a la Diosa Domina Ghalia, que no les deje marcas. Opción no sólo muy respetable sino además conveniente para su día a día y no tener que dar explicaciones, ya se haga de forma pública o privada.

Muchos son los clientes que recurren a una Domina capaz de unas buenas sesiones de BDSM profesional que realice sus fantasías y les proporcione esa forma de placer que tanto añoran y deben ocultar al mundo.

Sin embargo tenemos otro extremo: el de los que piden marcas. En este caso, si bien alguien que se dedique al BDSM profesiona, es capaz de realizar soberanos castigos sin dejar marcas visibles, el caso contrario, el de «colocar la  marca» es todo un arte.

Cualquiera que aporree con la suficiente fuerza podrá dejar una marca, eso es un hecho. Ahora, tener la habilidad para focalizar el castigo en un punto donde dejar la abrasión correcta de la forma deseada, para eso hace falta práctica y talento. Conocer bien las herramientas, no es lo mismo la marca de una fusta que la de una vara, la pala, la propia mano, un arañazo sugerente, el duro cinto o la marca de una cuerda.

Las marcas las diferenciamos en «livianas», que poco después de la sesión desaparecen prácticamente, de «bajo impacto», que en dos días han desaparecido, como en el caso de varazos ocasionales, o «medio impacto» cuya duración puede extenderse hasta las dos semanas. También existen las marcas permanentes, pero es algo que en BDSM profesional, al menos en el Dominio de Domina Ghalia, no se practica.

Esas marcas muchas veces tienen un componente no sólo de castigo en el momento: son señales que tienen una duración determinada y pueden representar humillación para el sumiso o sumisa, pueden ser orgullosas medallas de haber superado una sesión dura, y las acariciará frente al espejo durante horas. Puede ser una señal de lo travieso que es el sumiso o su más «kinky», pervertido secreto. Imaginad una reunión de empresa, y el sumiso, que antes ha tenido una sesión con Domina Ghalia, acude con una marca de fusta en su pectoral, y la acaricia suavemente. O en un muslo, o incluso en el trasero. Imaginad que horas antes ha estado sintiendo el mordisco inmisericorde de la cuerda alrededor del cuerpo y los testículos, y que ahora debe ordenar y mandar a sus trabajadores. O ir a una reunión familiar, sabiendo él y sólo él (y, por qué no, a lo mejor, también su pareja), que pese a su sólida fachada, su lado oscuro está sobre su piel, en forma de marcas de la vara en la espalda y el culo, habiéndose sometido a una dura sesión antes de llegar…

Las posibilidades son muchas, y cada tipo de marca, es una medalla a la que un sumiso puede aspirar, para exhibirla o guardarla como un particular secreto.

Y si no sabes de lo que hablo… Atrévete, y deja de Domina Ghalia te lo enseñe.

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