Fantasías con látex

fantasías con látex

Fantasías hay mil. Y las fantasías con látex son unas de las más comunes dentro del BDSM profesional enfocado al ámbito fetish.

Pero no vamos a hacer aquí una disección o una perorata sobre las fantasías. Vamos a hablar del látex. De cómo se sienten las fantasías con látex, de cómo este derivado de las plantas (en Wikipedia viene un extenso artículo sobre ello) ha tomado las formas más inusitadas que ha llevado a poder disponer de él para nuestros múltiples fetiches.

Ropa de látex

La delicia de sentir la fantasía con látex hecha ropa a tu medida es indescriptible. Sientes cómo se tensa alrededor de tu cuerpo, cómo se adapta y toma todas las formas, se convierte en una segunda piel, negra, roja, brillante, bien cuidada. Ese olor característico que te envuelve y sientes el calor que la prenda te refleja de tu propia piel. Es una sensación única, mucho más intensa que simplemente ponerte unos guantes y sentirte aislado. Es todo tu cuerpo aislado del mundo, a solas contigo misma, resaltando los límites de tu anatomía, y desafiándola a veces. Y el roce… sólo los que tenéis esas fantasías con látex sabéis de lo que hablo: ese momento en que el látex roza con el látex. El sonido, la fricción, tu piel erizándose y tu boca segregando saliva por la sensación instintiva.

Guantes de látex

Otra sensación única que engloba las fantasías con látex son los guantes. Y no sólo unos guantes quirúrgicos de látex (de hecho, hoy por hoy, tanto para uso médico como para el «médical» se suele usar otro material, el nitrilo), sino unos buenos guantes de diseño, en cualquier color, cortos, sólo los dedos, largos hasta casi el hombro, ciñendo tu piel, o hasta el codo. Con diversos motivos, cremalleras, cordones, hebillas o lazos. La sensación del sumiso cuando es acariciado con el látex es totalmente distinta, sintiendo esa extraña fricción aislante que le excita y le impulsa a someterse más a ti. O usarlo también como castigo, impidiéndole usar el sentido del tacto, usando manoplas de látex para que no pueda tocar nada y que al liberarlo de ellas sus sensaciones, debido al aislamiento, sean aún mayores y más intensas.

Máscaras de látex

Una buena máscara de látex tiene varios niveles de uso y placer para el fetichismo con látex: desde máscaras de látex que pueden inhibir la respiración, usadas para las fantasías y fetiches de asfixia que conlleva un controlado grado de placer. Las máscaras de castigo, que ocultan el rostro entero, pueden producir sensaciones de claustrofobia y sofocamiento al sentir cómo toda la máscara cubre tu cara, se amolda a la piel del rostro, a cada resquicio y te impide totalmente sentir, ver, oír, y casi oler. A merced de tu dominante que escogerá el momento oportuno para retirarla si así lo considera, y esa sensación de liberación que te inspirará a caer a mis pies una y otra vez…

Látex líquido

En ocasiones, el buen látex líquido que no tenga una gran concentración de amoniaco, te puede permitir una serie de sensaciones distintas, estando inmovilizado y sintiendo primero cómo el látex líquido se desliza por tu piel al ser aplicado, cómo se seca y se queda más rígido pero a la vez elástico, aún más adaptable que el confeccionado a medida. Y también la contrasensación: el momento en que es retirado de tu piel y notas el frescor recorrerte.

Otras aplicaciones

Por supuesto hay otras aplicaciones distintas del látex. Desde trajes de aislamiento completos para los amantes de esta sensación y fantasía, que, con un buen lubricante produce increíbles sensaciones al rozar los cuerpos aislados por el material, o las camas de vacío que permiten expermientar con el aislamiento, las sensaciones de enclaustramiento y claustrofobia cuando la cama es totalmente vaciada de aire y quedas ahí, aislado, a mi merced, para que experimente, acaricie tu cuerpo por encima, o te castigue sin poder sentir mi piel cerca de ti.

Fantasías hay muchas. Y las fantasías con látex son una de esas para las que hay que nacer, y descubrir la intensidad de lo que una sensación como esa puede llegar a producir. Y si quieres saberlo… ven a ver a tu Diosa, que gusta del látex y de lo que ello conlleva. 😉

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