El crecimiento del Dominio

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En alguna ocasiones sucede que las cosas crecen aun sin proponérselo. Pasar de una actividad pausada y progresiva a un pico de trabajo no es sencillo sin perder la perspectiva.

El dominio de Domina Ghalia cuenta con ayuda, claro, muchos ya conocéis a Steward, mi mayordomo y mano derecha con quien mantengo reuniones semanales para vigilar, corregir o rectificar el rumbo del negocio, acorde a las decisiones que voy tomando y que él mismo hace de contrapeso ayudándome a escoger la perspectiva adecuada. Y es uno de los engranajes más importantes, pero no el único…

Trabajar de Domina profesional, como ya he dicho en algún otro post, no es sólo sentarse a dar azotes, esperar a que lleguen los sumisos y ya está. Hay un gran esfuerzo detrás, de publicidad, de preparación y de tener siempre la mazmorra lista (no me canso de decir que las mazmorras no se limpian solas después de cada uso… menos mal que hay sumisos obedientes que cumplen sin rechistar mientras los persigo con la fusta).

También hay momentos que tengo que dedicar para mí misma, no saturarme con el trabajo, relajarme, charlar con amigos, hacer vida. Me gusta viajar, sentarme a leer un buen libro y disfrutar una buena película como a la que más. Dejando un rato a la Domina descansar, pero siempre en guardia. Es lo que pasa cuando está en tu naturaleza. Que a veces se te apetece ir a la mazmorra no por trabajo, sino para divertirte con tu propio sumiso… y experimentar.

Cuando el dominio crece la actividad aumenta. Y hay que mantener mejor control sobre la actividad, el dominio en sí y las fuentes de entrada de clientes. Es… otra empresa más. Sólo que más divertida en algunos aspectos, creedme. También está el teléfono, que no deja de sonar, los emails, y cómo no, la formación, que, en este mundo de cuero y cadenas, no siempre es fácil de encontrar. Porque una no nace sabiendo, (aunque sí se nace dominante, o eso creo yo). Y siempre hay que pensar en mejorar y aumentar los servicios y las especialidades. Ya os dije que soy fetichista de los fetichistas y me encanta descubrir nuevos fetiches, nuevas prácticas que aprender y ver cómo las disfrutan en la mazmorra del material nuevo, de las prácticas nuevas. Porque anclarse en lo que se sabe es marchitarse: siempre hace falta savia nueva.

Y viajar. Nuevas ciudades, nuevos sitios, nuevos sumisos, y atender aquellos que ya se han puesto a mis pies en las distintas ciudades para que reciban más atención y rueguen por su placer.

Pronto, mis pequeños, tendré más novedades en mi mazmorra. Nuevas y excitantes, os lo prometo. Por ahora, os dejo un ratito, hasta la semana que viene.

¡Azotes malévolos!