Proyecto Estudio Ghalia

Estudio Ghalia

¿Cómo, otro proyecto?

Pues sí, mis pequeños. Domina Ghalia es una mujer que no se conforma con nada, me suele decir Steward, mi mayordomo. Siempre tiene la vista puesta en el siguiente objetivo sin perder de vista del ahora, pero ambicionando y poniéndose nuevas metas. Porque sin desafíos, la vida no merece la pena. Y Domina Ghalia es inquieta, siempre desando desarrollar nuevos proyectos conforme asegura los que tiene.

De ahí surge Estudio Ghalia.

Como sabéis Domina Ghalia ha estado viajando y recorriendo la geografía española, llevando su saber hacer y su dominación hasta otras provincias, algunas incluso en la otra punta del país.

Ahora ha establecido otro Dominio. Estudio Ghalia sólo es el primero de ellos, ubicado en Pamplona, y donde ha dispuesto una mazmorra a su gusto, donde poder ofrecer su buen hacer a sus clientes y perritos fieles… Pero ella tiene su dominio sito en Andalucía. Así que se ha ocupado de formar y preparar a alguien de su extrema confianza, una dominante residente que trabaja con el código y el buen hacer de Domina Ghalia: Domina Daery.

Domina Daery

En sus manos sufriréis y padeceréis, adoraréis y experimentaréis sus malévolas intenciones y su fuerza. Por supuesto Domina Ghalia seguirá visitando Pamplona, pero mientras tanto, estaréis al cuidado experto de Domina Daery, que ya pensará maldades con las que afligiros y ajustaros vuestros pellejos de sumisos y perros obedientes…

Estudio Ghalia está preparado para recibiros, para llenar sus paredes de vuestros gritos de dolor y placer, para que experimentéis en vuestra sumisión, en la adoración y en sufrir a los pies de una y de vez en cuando, hasta dos Dominas, que explotarán vuestros deseos más oscuros, como siempre ha hecho Domina Ghalia.

estudioghalia.com

Por supuesto disponemos igualmente de una página web especialmente dedicada a Estudio Ghalia, donde poco a poco se irá incorporando más información: Estudio Ghalia.

No esperes más: Domina Ghalia está cada vez más cerca de ti, y ya puedes escuchar cómo sus pasos se acercan, te estremeces… y sin saber cómo, te pones de rodillas a su servicio.

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