Testimonio del esclavo Escoria

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Es muy difícil para mi explicar las sensaciones y recuerdos que tengo 24 horas después de haber realizado mi internamiento a lo largo de un día en un régimen de esclavitud total. Se amontonan los recuerdos, las imágenes y los sonidos y hacen difícil realizar un análisis sosegado de lo ocurrido. Sin embargo, una palabra viene a mi mente,y es agradecimiento. Agradecimiento, porque por primera vez en mi vida me he sentido esclavo durante un día y es algo que lo deseado desde los 13 años.
Soy un varón de 50 años y desde mi adolescencia he sentido la atracción por el mundo que hoy conocemos como Femdom. He tenido muchas sesiones con Dominas de diferentes ciudades españolas y también extranjeras, y muchas han sido satisfactorias y otras no tanto, pero en ninguna de ellas tuve sensación de pertenencia ni de esclavitud total hasta que el pasado Martes entre al Servicio de Domina Ghalia, mi Diosa.

Conocí a mi Diosa por casualidad en Agosto de 2016 y previamente a mi internado había tenido 2 sesiones que me habían llenado y posteriormente habíamos hablado de la posibilidad de un internado en su Mazmorra. Yo era bastante escéptico, porque en otras ocasiones lo había intentado a lo largo de 6 y 8 horas y no había sido satisfactorio. Mi Diosa propuso un internado de 24 horas y tras muchas complicaciones lo pudimos llevar a cabo. Entraría a las 12 del mediodía y me liberaría a las 12 del medio día del día siguiente, tenía que llevar un uniforme de esclavo, consistente en camiseta pantalón de lino blanco, sin ropa interior y chanclas en los pies.También debía ir rasurado en todo el área genital, ano y glúteos.
Por fin llego el día, y llegue a la casa de mi Diosa. Cuando llegue manda un whatsap para comunicar que había llegado y me abrió la puerta.

 

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Nada más entrar dentro de la mazmorra, Ella se sentó en el trono y yo tras arrodillarme y besar cada uno de sus pies le entregue el tributo acordado. A continuación me coloco el collar de perro con su correspondiente cadena y me indico que me quitase la camiseta. A partir de ese momento, esa fue mi indumentaria durante 24 horas ,sólo me puse la camiseta cuando salí al exterior a dejar la basura o cuando salí a un patio a colgar la colada. Con esa ropa, barrí, fregué, cocine y les serví la mesa durante 24 horas.

Mientras estuve arrodillado se informo que habría varias personas a lo largo del día en la vivienda, y que probablemente me viesen realizando tareas domésticas con aquella indumentaria, pero que eran conscientes de mi situación de esclavo y que ante ellas yo debía trabajar y guardar silencio.

A partir de ese momento fui el completo esclavo de mi Dueña me abofeteó y me escupió cuándo y cuánto quiso, me indicó que hiciese y sirviese la comida para ella y para su pareja y limpié una habitación con su correspondiente baño para unos clientes que llegaban esa misma tarde.

Después de comer (yo en el suelo) y tras una inmovilización con privación sensorial en un lugar de paso de la mazmorra, (fui visto al menos por 2 personas en aquella situación) durante 40 minutos y con pinzas en los pezones vino una de las mejores experiencias BDSM de mi vida. Fui utilizado para enseñar a una nueva Domina cómo se castiga y tortura a un esclavo durante 2 horas. Mi cuerpo, fue un banco de pruebas para spanking, tortura de pezones y testículos así como un lienzo de cera y mi mente fue constantemente humillada delante de la aprendiz. Y mientras tanto mi alma estaba rendida a mi Diosa

Mi descanso se limitó a 40 minutos en una jaula para después dedicarme a preparar la cena de mi Dueña y el Señor.
A lo largo del tiempo de mis tareas domésticas, ocasionalmente eran interrumpidas para masaje o adoración de pies de mi Diosa y durante todo el tiempo mantuvimos una conversación fluida y amistosa, acerca del mundo Femdom y su visión del asunto y eso todavía me fascinó más. Me encantó que dijera que a Ella lo que le gusta es tener un esclavo que le sirva en las tareas de casa y que le adore los pies cuando quiera y que además le quiere utilizar para obtener un beneficio propio. También disfruté cuando me dijo que sus padres conocían su condición de Diosa y que incluso un esclavo anterior había servido a su Madre durante una visita (todavía tengo un excitante imagen en mi cabeza, sirviendo la comida y adorando los pies de la Madre de mi Diosa).

Después de hacer y servir la cena fui ordenado a esperar en la Mazmorra a que mis Señores cenasen. Cuando acabaron de cenar, mi Diosa me indicó fregar los platos y ordenar la cocina. Una vez realizado esto, cené las sobras de la cena,y mientras me azotaba me dio la instrucciones para preparar el desayuno al día siguiente, para que, cuando Ellos se despertasen estuviese preparado.

Finalmente y tras besar sus pies se me indicó entrar en la jaula.

4 comentarios sobre “Testimonio del esclavo Escoria

    1. No, no dejan secuelas. Además siempre todo es Sano, Seguro y Consensuado, no se hace nada que no se desee y pacte de antemano.Siempre hay límites que respetar. La esclavitud y el dolo son felicidad si se buscan, si es lo que se desea en el ínterin.
      Por eso antes de hablar hay que esforzarse en no juzgar y en mantener la mente abierta ante cosas que no conocemos.
      Siempre es un placer intercambiar palabras. Un saludo.

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