El Potro o Caballo de Madera en BDSM

Caballo de Madera BDSM

Sin dudas las prácticas del BDSM beben también de la leyenda negra (y no tan leyenda) de las torturas medievales para algunos de sus castigos más extremos. Uno de los que ha llegado hasta nuestros días con numerosas variantes es el Caballo de Madera, en algunos lugares también conocido como Potro de Castigo o Potro de Tormento; no confundir con el potro de descoyuntamiento, un rudo aparejo destinado a estirar al reo hasta separarle las coyunturas, cosa bastante desagradable.

El Potro de castigo o Caballo de Madera en BDSM es una reproducción adaptada a nuestras necesidades y con muchas variaciones en su estructura, en función de la dureza del castigo que busquemos, de un «popular» aparato de tortura bastante común en las mazmorras inquisitoriales donde se daba tormento a los reos por unos y otros motivos, a veces, inventados.

El Caballo de Madera es un aparejo que fundamentalmente son dos tablas unidas en un ángulo y con un soporte. Se dispone a diferentes alturas en función de lo que se desee: para que el reo esté de puntillas y sienta el peso de su cuerpo y luego caiga por agotamiento sobre el angulo, con chapas metálicas, púas, etc. Siempre destinado a provocar daños en la zona genital tanto masculina como femenina, por la propia presión del cuerpo. Si bien el aparato genital femenino sufre mas esta tortura cuando está dispuesto en ángulo agudo, por rozamiento y aplastamiento del clítoris y los labios vaginales, los hombres también sufren, sobre todo, por presión en el perineo, siempre que no haya un aplastamiento orquítico (testicular) que, ahí ya, se produce un dolor impresionante.

Pero no estaban pensados solo para dejar caer al reo encima, no: la mayor tortura era el tiempo que lo tenían ahí para que sufrieran por aplastamiento progresivo y por desgaste, unido a la humillación de orinarse encima, cuando no, aún peor, defecación y posible infección consiguiente.

Nada agradable, desde luego este aparato.

aseo en el Caballo de Madera de BDSM

Dentro del BDSM podemos encontrarlos muy distintos. Desde fieles copias medievales para provocar una experiencia extrema, incluyendo prácticas mixtas como el Bondage, donde se sujeta al o a la sumisa con un arnés de pecho en un gancho y se deja caer en el Caballo de Madera de forma muy calculada y también así favorecer el rozamiento genital, acompañado muchas veces de un segundo bondage en las piernas para aumentar la indefensión y la inmovilización, hasta variantes relativamente más benignas, como la que Domina Ghalia posee en su mazmorra, que es un Potro de fustigamiento, un aparato más sofisticado, acolchado, no acabado en ángulo (aunque también tiene uno de esos juguetes para las prácticas extremas) sino en una suave plataforma donde el sumiso si bien no cómodo del todo, puede disponerse, abriendo bien las piernas para adaptarse al mueble, y es especialmente adaptado para su uso en castigos, fustigamientos de diversos tipos y tortura por inmovilización (aunque puedan apoyar las rodillas en algunos casos) y sobre todo en el tiempo indeterminado que la Diosa los deje allí, a merced de su propio peso, con los brazos restringidos o fuertemente atados, o alguna cadena tirando de ellos.

Domina Ghalia suele escogerlo como lugar donde hacerles pruebas a los sumisos, donde castigarlos o dejarlos aisaldos, casi siempre combinándolo con alguna que otra maldad que pergeñe su deliciosa y malévola mente e intención.

El Caballo de Madera, o Potro de BDSM, tortura y placer masoquista, lugar de perdición a manos de Domina Ghalia y también de dolor, control y entrega de los sumisos.

Os dejamos un pequeño vídeo de Domina Ghalia en plena sesión con el esclavo Aseo.