Ballbusting

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Ballbusting: placer de alto impacto.

Una de las prácticas menos entendidas, salvo por quienes la practican, es el llamado ballbusting. Una práctica considerada de alto impacto pero que es más solicitada de lo que se cree. No son pocos los hombres que consideran esta práctica como placentera pese a que puede llegar a ser dura.

El ballbusting consiste en propinar de forma escalada, de menos a más, golpes en los genitales masculinos. Siempre en los masculinos: es una fantasía erótica y de dominación de hombres, donde, inmovilizados, por lo general, están en manos de una mujer dominante que les va propinando una serie de golpes en los genitales; empezando desde suaves palmadas hasta aumentar la intensidad y acabar en rodillazos y patadas. Todo esto tiene un doble componente de excitación y dolor, cosa que muchas veces van unidas y a la que ya dedicaremos otro post.

Aseguran, los practicantes de ballbusting, que experimentan largos y potentes orgasmos después de una sesión de este castigo genital, y que los lleva a ponerse a prueba, experimentando dolor, sí, pero no sufriéndolo, donde existe una diferencia muy marcada.

Apartándonos del aspecto de la crítica social, es decir, aquellos intolerantes hacia las formas de placer de los demás, donde consideran que esta práctica no puede estar bien, o simplemente no puede ser placentera (podéis verlo en muchos blogs o artículos que hablan de esto, en los comentarios, tristemente), debate en el que no vamos a entrar, el ballbusting es una de las prácticas que más me exigen como dominante profesional.

Se juntan dos aspectos:

  1. Para practicar ballbsuting hay que tener un gran control sobre las formas de excitación y provocación de dolor, respetar los umbrales de cada persona (los hay que admiten más dolor en el ballbusting), y saber “leer” al sumiso para, además de las palabras, ver cómo se comporta su cuerpo.
  2. Confianza. Hace falta mucha para que el sumiso se entregue y realmente lo disfrute. Es una práctica que puede subir rápidamente de intensidad según el cuerpo lo admita, y él tiene que confiar totalmente en que la dominante sabrá gestionar su dolor, ya que normalmente la parte sumisa siempre está inmovilizada.

Estos dos componentes son fundamentales, control y confianza, de ahí que muchas veces prefieran, los afines a esta práctica, ponerse en manos de una profesional para llevar su fantasía a la realidad, cosa que ha pasado muy a menudo en mi trayectoria profesional.

No es conveniente empezar de 0 a 100, como se suele decir, con estas prácticas. La experiencia es más que un grado: es una forma de practicarlo de forma segura, y recomendamos tomar una o dos clases y experimentar despacio y seguros.

Os dejo, como premio, un pequeño vídeo de una sesión de ballbusting en mi Dominio.

 

 

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