24/7 mitos y realidades

esclavos

No son pocas las veces en las que surgen en conversaciones tanto con sumisos como con gente del ambiente y fuera de él, en charlas y eventos, el tema del 24/7.

24 horas, 7 días por semana. Es uno de los máximos deseos de los sumisos más ardientes o más lanzados, poder estar totalmente entregados en su sumisión a los pies de su dominante. Pero ¿hasta qué punto es factible?

En una pareja.

En pareja, es una práctica muy deseada, aunque, por experiencias y conversaciones, siempre se llega al mismo punto: una dependencia total del sumiso para todas sus acciones cotidianas es, sino inviable, muy, muy difícil y puede suponer una fuente de estrés en la pareja.
Por supuesto se conocen casos, pero hasta en los más extremos, el 24/7 no es total en su plenitud. Siempre debe haber margen para que la parte sumisa pueda descansar (el dominante igual). Aunque se dé un Intercambio Total de Poder, de esos donde el dominante decide desde qué viste hasta qué come la parte sumisa, (y dentro de una relación sana, sensata y consensuada, es decir, entre dos adultos que lo acuerden) siempre acaba habiendo un respiro, una pausa. Y es que el día a día se acaba imponiendo sobre la fantasía, sobre el deseo, muchas veces. Y, aunque las parejas bedesemeras más entregadas luchen por amoldar los papeles de D/s en su vida diaria, al final, para ir a echar gasolina, por ejemplo, a lo mejor no encarta el rol.

Ghalia y Aseo2

La zona intermedia: ir a un lugar para hacer 24/7.

Muchas parejas bedesemeras tienen un espacio para sus juegos en casa que poco a poco hacen crecer, a lo largo de su relación con más y más parafernalia, juguetes, etc.
Como hemos dicho más arriba, muchas veces la vida cotidiana se impone sobre la fantasía de dominación completa e intercambio de poder. Por eso algunas parejas acaban acudiendo a un lugar donde esa vida cotidiana quede aparcada, y hacen una escapada a algún sitio que, si además tiene mazmorra o zona para dedicarse a ello, mejor que mejor; a veces, lo buscan especialmente con estas instalaciones y alquilan una mazmorra profesional. Porque así, lejos de casa, la cotidianidad queda fuera, no hay compra que hacer ni lavadoras que poner, es un lugar neutro dedicado plenamente a su fantasía de dominación donde el sumiso o la sumisa pueden estar continuamente en condiciones ideales dictadas por su dominante, y a la vez pueden salir para realizar actividades en el exterior, volviendo más tarde a la mazmorra a seguir con sus juegos.

smileman

Profesionalmente.

Quizás una de las salidas para los que carecen de pareja o quieren probar esa fantasía, lo más adecuado sea el ámbito profesional, donde existe la práctica del internamiento.
Este internamiento es una práctica donde, con la confianza adecuada, el sumiso puede experimentar grandes cotas de entrega al o a la dominante, sin preocuparse por nada más. Son prácticas consensuadas, fantasías que arden en la mente y el deseo que, en manos de alguien profesional, se pueden llevar a cabo con seguridad y realizarse como sumiso o sumisa.
Estas prácticas profesionales muchas veces son las que ponen también a prueba tanto al dominante como al sumiso: el primero porque tiene que adentrarse en la mente del sumiso, llegar a lo profundo de su deseo y adelantarse, ser capaz de realizarlo y sorprenderle aún más con cosas que no espera. El segundo porque experimentará en su propia carne si es capaz de esa entrega tan total donde no hay un segundo en que no sea un esclavo entregado (aunque, para principiantes, se recomienda algunos periodos de desconexión y descanso, dado lo exigente de este tipo de práctica).

Y vosotros, ¿tenéis algún tipo de experiencia en esta forma de entrega? ¿Cuál sería vuestra forma ideal de 24/7?

Os dejo, como bonus, la foto de la cabecera sin editar para redes sociales. 😉