Spanking: dolor y placer a manos de tu Diosa

Spanking Domina Ghalia

El spanking es sin duda una de las actividades que más demandan, junto a la humillación y el fetichismo, y es uno de los que una disfruta haciendo.

Por un lado el sumiso disfruta de varias sensaciones. El spanking siempre se realiza, en la medida en que es posible, inmovilizándolo, para que esa sensación se una a la del impacto físico: la sensación de indefensión, unida al dolor que produce el golpe (spanking, aclaremos, es el término inglés para «azotaina», y está íntimamente relacionado con la Disciplina Inglesa). Por otro lado, yo disfruto del desafío. El desafío de sorprender al sumiso con el spanking; además de los azotes en las nalgas, hacer algo más, siempre dentro de los límites consensuados para la sesión y el nivel de tolerancia, tanto el que él me indique como el que yo aprecie: no siempre se tiene la tolerancia de la que se presume y también existen los días malos. A fin de cuentas, es mi responsabilidad.

Los instrumentos del Spanking

Para el spanking existen numerosos instrumentos, si no nos ponemos exquisitos con la definición (algunos dirán que la fusta no entra en el spanking porque es «whipping», para ser más exactos.  Pero generalicemos un poco, para poder hablar de todo, libremente y con las menos estrecheces posibles). Así, yo dispongo de instrumentos de alto y bajo impacto que empleo indistintamente en función de la sesión, la necesidad, la gestión del dolor que haga el sumiso y la intensidad.

Por un lado, la pala. Podríamos decir que es el instrumento base del spanking, y de la Disciplina Inglesa (junto con la vara, el llamado «canning»). La pala permite un spanking de diversa intensidad en función del impacto que hagamos, la profundidad de éste (si acompañamos el impacto hasta el final o si lo dejamos en una pasada sobre la piel), pero está indicada sobre todo para partes blandas.
La versión más ampliada de la pala o la palmeta es el remo inglés o la pala de cricket, de nuevo, la Dominación Inglesa dejándose ver. Pero es un instrumento, acolchado o no, que resulta pesado y engorroso, prefiriendo en mi caso las palas más manejables.

Flogger, sin duda, uno de mis favoritos. Por ese nombre se conoce al látigo de varias colas, normalmente hecho de cuero, y que permite una gran cantidad de registro de impacto. Suave, es casi una picante caricia, tirando de las colas y soltando, provoca impactos múltiples sobre la piel, muy concentrados, que son como pequeñas agujas. Se puede alternar su velocidad y su impacto por todo el cuerpo dada su suavidad y versatilidad.

La fusta (ya hemos dicho que técnicamente sería «whipping», pero en muchos casos los sumisos la incluyen en el spanking, así que yo lo voy a entender así) es un instrumento de mayor impacto localizado y con la que es más fácil, a lo largo de una sesión con spanking, dejar marcas, si no se emplea debidamente y con el entrenamiento adecuado. La fusta te permite azotar al sumiso tanto con la vara como con la lengüeta, haciendo que nunca sepa con qué le vas a sorprender, y, además, puedes alternar en diversas partes del cuerpo con más facilidad que con la pala.

La vara es un instrumento cruel y malvado. Causa un dolor lacerante y ardiente, su uso solo está indicado para las zonas de seguridad y dejan marcas con mucha facilidad. Pero es un castigo pertinente para sumisos desobedientes y díscolos que necesitan un severo correctivo.

El cinto en cambio es también versátil, pero bastante agresivo. Hay que saberlo esgrimir, y deja marcas también con facilidad, pero su zona de impacto es mayor que con la vara, al ser menos rígido y poderse controlar más la potencia del golpe (la vara, con poco que emplees, ya produce un dolor intenso).

La mano, como no, es la herramienta base, para azotar, haciendo un spanking mucho más personal con el sumiso, sirviéndote además de instrumento de medición (puedes apreciar el nivel de congestión de la piel, de sudor, de irritación…) que siempre es alternada con otros instrumentos.

spanking

PRÁCTICAS

Disciplina inglesa.
Quizás una de las más exigentes a la hora de desplegar la fantasía, dado que requiere una escenificación y rol previo. Siempre se mueve en el horizonte del maestra-alumno, donde el alumno comete infracciones y es castigado con sesiones de spanking, normalmente con pala, vara y mano.

Sesiones de spanking
Estas son las sesiones acordadas desde el inicio donde lo que se busca por parte del sumiso es el hecho de ser castigado con diversos instrumentos. Se suele empezar con un breve calentamiento de las zonas que se van a trabajar más, aunque en las pausas (siempre hay que hacer pausas de seguridad conforme se vea que se necesitan; la experiencia te lo enseña), se puede jugar con más cosas como hitachis (la excitación aumenta la tolerancia al dolor), humillación, pinzas, cera, etc.
En estas sesiones el sumiso suele estar con los ojos vendados y atado, ya sea contra el potro o en la cruz de San Andrés, aunque también se le puede humillar dejándolo a cuatro patas y que aguante el castigo como el perro que es.

Spanking en sesiones
Simplemente como otra práctica más a incluir en sesiones variadas que pueden conllevar humillación, dominación, castigos de aislamiento, momificación y todo lo que la perversa mente de la dominante dé de sí.

En definitiva, el spanking es una práctica de impacto sobre el cuerpo donde la dominante trabaja tanto la tolerancia al dolor del sumiso como las marcas que le quiere dejar en ese alma sumisa, para que desespere siempre por un azote más mientras le susurro al oído lo poca cosa que es, bajo mi tacón.