BDSM en pareja: el comienzo de una relación de poder

aseo

En el BDSM, como en todo, hay que empezar.

Muchos se dirigen, cómo no, a Internet para encontrar información sobre ello. Y lo primero que van a encontrar, antes que los blogs serios donde muchos muchos compañeros y compañeras de profesión hablan con sensatez del tema, será el porno aderezado con BDSM o vídeos de BDSM extremo que no van a aportarles mucho.

Empezar en el BDSM es como todo: a veces hay que gatear antes que andar.

Sin embargo yo encontré que las lecturas autorizadas, es decir, de gente sensata y experimentada fue una fuente de información incomparable, como es el caso de los Cuadernos de BDSM, que, cada uno, es una joya pulida de este mundo de cuero y cadenas.

¿Por dónde debe empezar una pareja que quiera adentrarse en el BDSM, ya sea para practicarlo en su día a día como para tenerlo de «juego de cama»?
Sin duda por conocer exactamente lo que les interesa, lo que les gusta. Vale, puede parecer obvio, pero muchos se quieren sumergir tan rápido que una vez que uno de los dos está de rodillas, hay un «parón y mente en blanco» porque, más allá de la práctica sexual deseada, no saben bien por dónde seguir, no tienen claro el proceso, o cómo estructurar una sesión.

Y es que una sesión siempre debe tener un objetivo, más allá del momento sexual.

Domina dominando
El lugar de los esclavos está claro… Pero hay que saber qué esperan de las sesiones.

Las sesiones tienen un objetivo que ronda en torno a lo que el Dominante quiere realizar y los objetivos que se han marcado en torno a la relación, el tipo de entrenamiento que se quiere dar al sumiso y el destino de esas enseñanzas y preparación.

Ejemplos de algunos objetivos para las sesiones:

Entrenamiento de aguante de dolor (con los masoquistas, es algo difícil).

Entrenamiento de fisting.

Sesión de obediencia: el objetivo aquí es ver cómo la parte sumisa ha hecho los deberes y recuerda y ejecuta a la perfección todo lo que el dominante desea. Desde posturas a frases de respeto, acciones a cumplir y «deberes de diario» si los hubiera, pruebas mediante.

Sesiones de entrenamiento en disciplinas distintas: asfixia, ataduras, bondage y todo lo que la pareja esté dispuesta a probar.

Sesiones sexuales: donde se desarrollan actividades relativas al sexo como el uso del o la sumisa para complacer al dominante, provocación de la parte sumisa, explotación de orgasmos para ver cuántos tiene antes de rendirse, denegación…

Sesiones de castigo: combinables con las anteriores para que la parte sumisa cumpla con los castigos acumulados.

Sesiones de servicio: que se pueden llevar a cabo durante la vida cotidiana para que la parte sumisa atienda a su dominante como criado, asistente personal, siendo humillado/a con ciertas prácticas, etc.

Como queda claro, lo importante es que la sesión tenga un propósito. En el BDSM profesional el propósito es doble: por un lado cumplir o satisfacer la necesidad del tributario que llega a tus puertas; por otro el que tú, como profesional, de verdad, marques para esa sesión y suponga una realización para ese sumiso que acude a ti con la necesidad de cumplir su fantasía poniendo la responsabilidad de esa ilusión en tus manos.

Hay que conocer las fantasías, pero también los límites.

En la pareja cotidiana esa responsabilidad pasa por el doble filtro: saber qué le gusta a la parte sumisa y buscar qué es lo que puede necesitar realmente:

Sentirse usado/a por el dominante como forma de entrega.

Ser entrenado/a en distintas áreas: dolor, humillación, resistencia, prácticas médical, prácticas de alto impacto, feminización/sissy, asfixia erótica, ataduras, restricción dura, shibari, cera, dilatación de esfínteres/orificios, marcado… hay mil cosas que probar.

Es muy importante la comunicación, tanto antes como durante y después de la sesión. Porque tienes que asegurarte de qué quiere la parte sumisa para sí misma, para su realización como bottom. Y qué quieres tú como dominante. ¿Solo quieres sesiones puntuales con un gran componente sexual principal? ¿Quieres explorar el dolor/placer? ¿Quieres educar, entrenar a una parte sumisa para que como tal se comporte como quieres y deseas?

Por otro lado es también extremadamente importante conocer los límites. El dónde se traza la línea, la seguridad que se establece entre ambas partes, de confianza, y en saber que, con la práctica, esos límites se pueden ampliar y estudiar, empujar poco a poco para llegar a nuevas cotas.

A veces para crear una sólida relación de BDSM con tu pareja y llevar adelante una sana relación de intercambio de poder es necesario mirar hacia dentro y saber honestamente qué es lo que se desea.

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