Testimonio de zorrilla vergonzosa

Domina Ghalia Sevilla

No se cómo empezar esta reflexión. Es una de las experiencias más difíciles de explicar con palabras, porque las sensaciones que uno siente cada segundo que pasa con la diosa Ghalia no se pueden transmitir, hay que estar ahí y vivirlo para entenderlo. Siento una mezcla de alivio y rabia.

Alivio porque uno siempre tiene la impresión de que está haciendo algo políticamente incorrecto, y que está “malgastando” un dinero y un tiempo que no sobra. A veces hasta yo me he preguntado como soy capaz de tirarme cinco horas en la carretera exclusivamente para ir a visitarla. Pero cuando uno repite una y otra vez y en la vuelta ya está pensando en volver, uno queda aliviado. Alivio porque cada minuto del tiempo que un servidor pasa con ella ha merecido la pena. Alivio porque es una adicción que, a diferencia de otras (drogas, alcohol o sexo puro y duro), en contra de lo que pueda parecer, es la más sana de todas. Y de ahí viene mi rabia. Rabia porque nadie del círculo de personas en las que me muevo me comprendería. Es algo que no puedo compartir con nadie, solo con los que lean este comentario, y por supuesto con mi Diosa. Pero tampoco me preocupa. Seguiré yendo a verla cuando pueda, la distancia es una desventaja pero ventaja a su vez. Así las visitas son más escasas, pero las sesiones más intensas.

 

zorrita vergonzosa
La zorrita vergonzosa haciendo lo que mejor sabe: ser un trapito a los pies de su Diosa.

De mi Diosa poco puedo decir que no se haya dicho en otras opiniones. Es admirable cómo es capaz de conseguir que cada sesión supere a la anterior, como me mantiene en tensión, el no saber que será lo siguiente que viene, hace que mis pulsaciones aumenten, pero no es miedo, no es angustia, es un estado de éxtasis permanente durante la hora y media o más que duran mis sesiones con ella, pero a su vez estoy sereno, porque me conoce como si hubiera ido a 20 sesiones, y esta última ha sido la cuarta. Su belleza, su cuerpo, sus pies… y esa mirada. Esa mirada si que soy incapaz de explicarla con palabras.

Mi última sesión ha sido en Algeciras. Mi diosa se ha acercado un poco a mi y no podía dejar escapar esta ocasión. Pensé, quizá sin su mazmorra perdería la sesión. Nada más lejos de la realidad. Ha sido la mejor. Y que es que cuando una domina como Ghalia se cruza en tu camino te das cuenta que todo el instrumental que la rodea son meros complementos, al final sus palabras, sus miradas, sus órdenes, su sonrisa maléfica, sus andares, su simple poder mental sobre tí… Sería capaz de dominarte sin un solo objeto.

Acabé exhausto. Soy una persona deportista, he estado hora y media corriendo y hora y media con mi diosa. Termino más cansado con ella que corriendo. ¿Por qué? Porque con ella lo doy todo, mi entrega es total y absoluta, y tras 90 minutos de entrega es normal que uno termine vacío físicamente, pero muy lleno mentalmente.

A sus pies, mi Diosa, gracias por darme la oportunidad de seguir complaciéndola.

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