Viajes y Giras de una Domina

No es la primera vez en el blog que hablo de los viajes. Pero normalmente solo dejo constancia de dónde voy, las rutas que sigo a lo largo del año y en qué fechas podéis esperarme en qué ciudad.

Hoy os hablo de lo que suponen esos viajes para mí como dominante.

Desde que empecé en esto, desde que decidí dar el salto y convertir mi afición en mi profesión no me he arrepentido ni un día. Sabía los sacrificios que conlleva y en un acto de emprendimiento y roedándome de las personas adecuadas que compartían mi visión, di el salto, sabiendo que tampoco quería hacer un negocio estático. No quería ni quiero crear una mazmorra que sea el ancla de mi profesión y limitarme a eso, a abrir y cerrar como un negocio más. Principalmente, no os miento, por los sumisos que llegan.
El BDSM se entiende y se sigue entiendendo como una parafilia por más que las asiduas lectoras de 50 Sombras de no tengo ni idea tengan una visión muy distorsionada de lo que es en realidad, debido a los filtros que las novelas del género han puesto sobre este mundo de cuero, cadenas y órdenes.

viaje de Domina Ghalia
Lo que nunca falta en mis viajes: mi agenda y el mate.

Como parafilia, entonces, no está bien visto, muchas veces y es difícilmente compartido para quienes lo han descubierto tarde en su vida o sus circunstancias vitales les lleva a ocultar ese «oscuro placer», y no siempre tienen disponibilidad de horario de oficina para ir a una mazmorra al encuentro de una Domina que les pueda procurar lo que necesitan para ser ellos mismos y mostrarles todo lo que pueden llegar a ser.

Los viajes para mí son una forma de llegar más lejos, de encontrarme con sumisos de fuera de mi provincia, de mi comunidad autónoma e incluso del país. Son también parte de mi trabajo y me permiten conocer otros ambientes, otras ideas y formas de sentir el BDSM. No se trata de imponer, no se trata de hacer llegar una visión parcial del BDSM de subyugación y ordenes inapelables: se trata de intentar hacer llegar un rincón de libertad allí donde se requiera.

Es cierto que necesita de mucha planificación, una agenda apretada, una cuidadosa organización y también, por supuesto, de tener en los lugares de destino suficientes sumisos esperando para que el viaje me valga la pena más allá de la satisfacción de mi intención: no puedo olvidar que para mí es una profesión y tengo que velar porque el viaje me permita seguir afrontando los gastos de un negocio que adoro y que para mí ya tiene parte de arte.

Y sí, viajo mucho, me muevo incesantemente, y lo hago de muy buen grado porque hacer llegar los rincones de libertad cada vez más lejos es una forma de aportar aún más sentido y fuerza a lo que yo quiero transmitir en el BDSM y el FemDom.

Un comentario sobre “Viajes y Giras de una Domina

  1. Una pena no haber visto nunca su viaita por Jaen. Aunque leyendo su blog y experiencias, siemto que no tendre esa oportunidad o estare muy lejos de poder servirle ya que alguien tan excepcional como Usted está sobrada de sumisos creo allá por donde va. Mis respetos y admiracion Señora.

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