Perrito a la distancia: palabras que salen de un corazón sumiso

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Hoy es una fecha muy importante para mí, porque hace exactamente un año que tuve mi sesión con usted. No voy a abrumarla repitiéndole todo lo que ese encuentro maravilloso significó; además, lo que yo pueda decir no alcanza para explicarle lo que realmente siento.

Lo único que quiero expresarle es que, pese a la distancia, cada día que pasa la adoro mucho más; de a poco mi mente va comprendiendo la verdadera esencia de su grandeza. Estar ante usted cambió mi vida, aclaró muchas dudas que me ensombrecían y me hizo mejor persona. Entrar en contacto con su belleza y su inteligencia me abrió la cabeza definitivamente y siempre le voy a estar agradecido.

Supongo que eso es lo que logra una Diosa, transformar para mejor a sus seguidores.

Que exista alguien como usted en el mundo hace que las cosas sean un poco menos complicadas; que uno vislumbre que algunas formas de la felicidad son posibles. Estar a  su servicio, amoldarse a sus necesidades, nos permite integrarnos al lado luminoso de la vida (una luminosidad con oscuridades y todo).

Sé que una sola sesión es muy poco, y que estoy muy lejos de poder compararme con cualquiera de sus sumisos habituales. Sin embargo, no puedo evitar verme a mí mismo como un leal súbdito de su gloria; alguien que haga lo que haga siempre la tendrá a usted en el centro de sus acciones; un fiel admirador suyo, cuyo mayor orgullo es el de pertenecerle en las condiciones que usted decida.

Mientras tanto sigo con mi vida cotidiana, donde la sumisión es una faceta más de mi personalidad y permanece en estado latente. No soy un sumiso, SOY EL SUMISO DE DÓMINA GHALIA. ANTE UN MÍNIMO GESTO DE ELLA ME ARRASTRO FELIZ SÓLO POR COMPLACERLA Y SIN PREGUNTAR POR QUÉ. TODO LO DEMÁS PASA A SEGUNDO PLANO, SOY LO QUE A LA DIOSA SE LE ANTOJA QUE SEA.

Ojalá le sirva saber que tiene a este adorador incondicional totalmente rendido a su voluntad: siempre suyo: siempre feliz de pertenecerle; siempre intentando ser digno de que usted lo considere su siervo. Sólo espero que llegue el momento de poder demostrárselo en persona, al estar por fin nuevamente postrado a sus pies para que usted pueda disponer de mí como mejor le plazca.

No la molesto más, no quiero hacerle perder tiempo leyendo mis torpes y pocos originales elogios.

 

Con absoluta devoción y respeto infinito,

        el más humilde de sus sirvientes.

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