La vara y la caña, castigo contundente

Ghalia y Aseo2

Uno de los instrumentos de castigo que más me fascinan (dejando sitio al flogger que es de mis favoritos sin duda) son la vara y la caña.

Distintas en concepto y efecto a la fusta, la vara y la caña de bambú son objetos de castigo que podemos meter en los de alto impacto. No tanto porque sean para provocar un dolor rápido sino porque son instrumentos muy directos, que no permiten la caricia y el juego sino es duro.

Las varas pueden ser de muchos tipos, desde madera hasta las trenzadas de cuero y las de adiestramiento equino, más largas y a veces con tralla. Pero también se pueden improvisar y puede servir una buena vara verde (ay, el refranero!), o una fara con más o menos nudos cogida del campo (en este úlitmo caso hay que verificar la presencia de astillas o brotes que puedan provocar más daños del que pretendemos, pero eso variará también de nuestras intenciones, el aguante del sumiso o sumisa y lo que pretendamos hacer con ella). La vara es más flexible que la caña de bambú, y permite el vaivén agónico que hace que ante el solo sonido cortando el aire, el sumiso se encoja.

La vara y la caña dejan marcas prácticamente desde el primer momento. Bien usadas, con reiteración y poco impacto enrojecen y provocan un dolor inmediato en un grado medio. Dejándolas a su aire, controlando las zonas, dejan una marca que se inflama de inmediato y puedes hacer el patrón sobre la piel que tú quieras con un poco de maña. Duelen, pican, fastidian y escuecen. Dependiendo del material pasan del impacto medio al alto impacto y lo tienen muy fácil para provocar marcas.

Las zonas idóneas.

Las zonas más adecuadas para el castigo con vara o caña varían en función de la intención. Las manos y plantas de los pies no acusan marcas pero provocan un fuerte picor y es un castigo muy adecuado para sumisos rebeldes y poco cumplidores.
Sin duda la parte favorita son las nalgas donde podremos hacer patrones bonitos y malvados con pocos impactos bien controlados. Ya sea cogiendo la punta de la vara y soltando tras ejercer presión o con un golpe libre, para lo que hay que tener más control. Las marcas aparecen si no se controla la fuerza. Con golpes rápidos, reiterados y variando el lugar de impacto se puede repartir más y reducir el riesgo de marcas si no se desean.

Vara en BDSM
Aseo siendo castigado con la vara

En cambio para castigos más malévolos se suelen escoger los muslos en la parte trasera e interna, cerca pero sin tocar la ingle, los brazos y en el caso de las mujeres especialmente los pechos. Hay que tener mucho cuidado si estos están con un bondage pues la congestión rompería capilares de inmediato y las marcas y el estropicio podrían ser inevitables si no se va con cuidado.

internamiento en BDSM
Caña de bambú regalada por mi mayordomo Steward, que le hizo el trenzado del puño.

La flexibilidad de la vara hará que algunas zonas sean más propicias que otras para el castigo y también que la marca tenga una forma determinada. Las de bambú son marcas más profundas y tardan más en desaparecer que las de una vara verde. Todo es cuestión de cuidado, responsabilidad y experiencia.

Probad las varas y las cañas, y disfrutad del sonido del impacto sobre la piel y de los gemidos y quejas de los sumisos… eso es música de verdad. 😉