Testimonio de un cornudo 6

sumi and sumi

Solo unos jadeos rompen el silencio de la mazmorra. Me duelen las rodillas de estar a cuatro patas sobre el frío suelo. Pero el ojete y el poco orgullo que me quedaba, ya ni me duelen, están destruidos.

De reojo miro a mi novia que también jadea. Esta a mi lado, también a 4 patas. Cubierta de sudor.

Ghalia y el semental han parado de follarnos a la vez. Ambos han sacado sus pollas lentamente y nos observan en silencio mientras recuperamos el aliento.

El aire esta cargado de sexo, huele a latex, a sudor, a polla, a flujo. Y sobre todo huele a puta. Hay dos a cuatro patas.

Noto un movimiento a mi lado. Parece que Ghalia ayuda en silencio a mi novia a levantarse. Yo miro de reojo sin atreverme a girarme.

Dos pares de tacones resuenan con el suelo  detrás mío.

—De rodillas —dice Ghalia.

Hueso y cuero aterrizan en el mármol  con premura.

—Azótalo con la mano.

En menos de un segundo recibo una palmada muy fuerte en el culo, y noto un calorcito en la nalga y otro en mi minipolla que empieza a despertar.

Oigo las risas de ghalia, mi novia y el semental al escuchar mi gemido de dolor y de sorpresa.

—Lame donde has azotado.

Noto la lengua de mi novia, que refresca el cachete golpeado con un lametón, muy lento y placentero.

—Otra vez.

La escena se repite varias veces. Mi culo arde, hinchado por los azotes, aunque algo calmado por la saliva de mi novia, que empapa mis dos cachetes enrojecidos. Mi rabito va a reventar de duro, y gotea como un grifo con holgura a medianoche.

Sin previo aviso, ghalia me agarra del cuello y me levanta en volandas. Me obliga a seguirla hasta una habitación donde hay una silla medica de ginecólogo.

Me quedo mirando embobado el artilugio y dos hostias secas y rápidas me cruzan la cara.

—¿A que esperas para sentarte puta?

Me siento obediente con las mejillas y el culo hirviendo.

Ghalia, en silencio,me coloca las piernas en alto, apoyadas en los brazos metalicos que se alzan de la silla para colocar las piernas. Oigo el click metálico de las abrazaderas que me sujetan los tobillos y las muñecas a la silla.

Estoy inmovilizado con las piernas abiertas en alto y el ojete expuesto.

Ghalia se sitúa detrás del semental y de mi novia, que están frente a la silla.

Los tres me miran en silencio. Ghalia, entre los dos, les acaricia el cuello y los hombros a ambos mientras me sonríe perversamente. Sus dientes reproducen un rictus maléfico de sadismo, perversión, humillación y diversión. La pollita no para de gotear con la escena.

Sin dejar de mirarme a los ojos, ghalia, empieza a masturbar al semental desde atrás, con una mano, mientras con la otra, mete dos dedos en la boca de mi novia, que no duda en lamerlos.

La polla del semental se ha puesto muy dura. La experta mano de Ghalia lo pajea. Obliga a mi novia de vez en cuando a lamer la mano que pajea al semental y ella, con la mano humeda, acaricia el glande del semental, que no puede evitar pringar su mano con liquido preseminal. Ghalia ofrece varias veces la mano pringada a mi novia, que no duda en lamer extasiada su mano empapada con los efluvios del macho.

Sin dejar de mirarme a los ojos, agarra del pelo a mi novia y la pone de rodillas, mientras con la otra mano sigue pajeando al macho.

Acerca la polla del macho a la cara de mi novia, y lentamente, le refriega la polla por las mejillas, por la frente, por la nariz, por la barbilla, por los labios, pringándole toda la cara.

—Saca la lengua, que vea tu novio lo puta que eres.

Ghalia acerca la enorme cabeza brillante del semental a la boca suplicante de mi novia. Deja caer saliva a chorros que golpea el glande y resbala hacia los enormes cojones y hacia la lengua y la cara de mi novia.

La verga del semental golpea la lengua de mi novia, que recibe el martilleo de rodillas y extasiada. Ghalia me mira fijamente con los ojos entornados en dos rendijas, miemtras su mano menea enérgicamente una polla descomunal, durísima y marcada por una venas propias de un biceps. El sonido es grave, seco y continuo: le esta reventando la lengua a pollazos.

La mano de ghalia, agarra la cabeza de mi novia mientras con la otra le acerca la polla a la nariz.

—Huélela puta, este va ser tu perfume a partir de ahora. Aroma a rabo de semental.

Mi novia olisquea mientras ghalia ríe entre dientes…

Con un ágil movimiento de muñeca, ghalia golpea 4 veces la mejilla de mi novia que cierra los ojos y abre la boca sorprendida a traición.  La Diosa aprovecha el momento, y clava de golpe el pollon en la boca de mi novia, mientras empuja a ritmo su cabeza. Dos lagrimas resbalan por las mejillas de mi novia, mientras hace arcadas sin parar. Ghalia no se apiada de ella… y no para de ahogarla con ese rabo.

De repente le saca la polla y mi novia recupera la respiración lastimosamente. Pero el descanso apenas dura dos segundos. Ghalia escupe en la cara de mi novia, le das dos bofetadas que le cortan el llanto y le vuelve a clavar la polla del semental.

Ahora se coloca detrás del semental. Están de perfil frente a mi.Lo abraza desde atrás apretando sus tetas en su espalda, y me mira, mientras estimula sus pezones y balancea su cuerpo apretada contra su culo. Le esta marcando el ritmo con el que el semental se folla la boca de mi mujer, mientras con la cabeza apoyada en su espalda, me mira fijamente. Me pone tan cachondo la humillación que mi polla no para de gotear.

Ghalia desde atrás, masturba la polla del macho una última vez antes de que vuelva a follar la boca de mi novia. Sus tacones la llevan junto a la silla, me obliga a lamer la palma de su mano mientras me susurra al oído “Saborea, que se que te gusta, cornudo. ¿Ves como le follan la boquita a tu novia? Has visto que arcadas? Esa polla si que la atraganta, cornudo.”

Ghalia me mete un dedo en el culo, y me masturba con la otra mano “Mira como se la folla cornudo de mierda»

La imagen que se me presenta, sumado a las expertas manos de ghalia, hacen que tenga unas ganas tremendas de correrme y aviso a mi Diosa que no aguanto mas. Ghalia saca el dedo, aprieta fuerte mi pollita, que esta muy dura, por la base, y me hostia la cara dos veces “tu te correrás cuando yo lo diga cornudo. Todavía NO!! y no me vuelvas a quitar la cara…que te corto las pelotas.”

Las bofetadas han hecho su efecto y el orgasmo se ha interrumpido totalmente. Ghalia se acerca a la pareja, y le entrega  a mi novia un strapon. Mientras mi novia se ajusta el artilugio, le acaricia los cojones al macho y lo masturba muy lentamente. Parando de vez en cuando.

Ghalia agarra el pene de plástico de mi novia, que ya lo tiene colocado y la lleva hasta mí, agarrada de la verga.  Ahora tu novia te va a follar por cornudo me susura al oído.

Ghalia llama al macho a su lado. Escupe su verga y la pajea, mirándome sonriente. Acto seguido vuelve a pajear el strapon de mi novia, con la mano empapada por su saliva mezclada con los efluvios de la verga del semental. Con la otra mano sigue dilatándome el culo con un dedo.

—Tu novia te va a taladrar ese culito de maricona que tienes y el lubricante va a ser mi saliva, y el líquido preseminal de este hombre… un hombre de verdad. Creo que es lo último que nos faltaba, que tu propia novia te folle el culo como una guarra.

Mi novia me mira fijamente a los ojos. La perrita, como le gusta a mi Diosa llamarla, aprieta la punta del strapon en mi ojete, que te abre como la flor mas puta de la pradera…

—Menuda zorra cachonda, tu novia te la ha clavado hasta el fondo como si nada.

Mi Diosa se acerca donde reposa mi cabeza en la camilla, escupe en la enorme campana del semental, y agarrando por la base el pollon duro como un adoquín, me lo empieza a refregar por la mejilla mientras me mira y se ríe sacando la lengua.

—Tranquila puta, que ahora te vas a jartar de chupar polla; Perrita, empieza a follártelo despacito que quiero oír como gime esta zorra.

No puedo evitar exhalar gemidos de guarrilla, entrecortados y contenidos, mientras mi novia inicia el vaivén suavemente…pero sin pausa.

—Saca la lengua puta! —me ordena mi Ama. Siento como la cabeza del macho golpea repetidamente mi lengua mientras mi novia no para de follarme.

Yo no era así, jamás lo habria imaginado, pero nunca antes había sentido tanto placer, tanta  lujuria,  tanto deseo de complacer y ser humillado por mi Ama. Mi Diosa me ha emputecido tanto que me ha transformado en un siervo, en un culito con mucha hambre de polla, en una perra chupapollas.

Gimo excitadísimo por mis pensamientos y por la polla que me taladra y golpea mi lengua. No necesito ninguna orden. Se que DEBO tragarme esa polla y se que QUIERO hacerlo. Abro bien la boca, elevo la cabeza y saboreo el enorme glande del semental en mi boca.

—¡Follatelo fuerte perrita! Y tu no te corras hasta que yo te lo diga cornudo.

El semental me folla la boca hasta hacerme tener arcadas, mientras mi novia me revienta el culo como si cobrara por cada embestida y cada gemido.

Oigo gruñir al semental. Ghalia pajea el enorme pollon y noto como se pone aun mas tenso…como una manguera que se llena de agua a punto de explotar.

—Abre la boca cornudo.

El semental gruñe fuerte mientras  Ghalia sigue pajeandolo. El primer chorro de leche atraviesa mi boca e impacta en mi campanilla como un latigazo. No tengo que pensar en tragar, solo trago y saboreo lefa, mientras el semental sigue escupiendo chorros de leche que llenan mi boca y pringan mi cara completamente.

Reconozco el olor… huelo a mi mujer cuando llegaba de fiesta un viernes por la noche de salir con sus amigas…huelo a PUTA.

Mi Diosa termina de exprimir la enorme verga, apretando el capullo y dejando caer lo que queda de lefa en mi boca. La ultima gota la refriega por mi mejilla haciendo un nuevo chorretón.

Ghalia  sonríe satisfecha a ver mi cara hecha un Picasso y se acerca a la perrita con una copa en la mano.

—Ahora pajea a este perro y no pares de follartelo hasta que se corra en esta copa.

Mi novia me folla con saña…acerca su mano a mi cara y recoge un poco de lefa de mi jeta totalmente pringada. Me sonríe y frota su palma llena de lefa por mi glande y mi polla, masturbándome con maestría “ya has oído a nuestra ama, córrete como una puta con mi polla en tu culo; llena esta copa de leche de cornudo»

Gimo de gusto.

—¿Puedo correrme Ama?

—Puedes correrte puta.

Mi rabito estalla en borbotones que llenan la copa que sostiene Ghalia entre sus manos. Mi novia exprime hasta la ultima gota mientras saca el rabo lentamente de mi entrañas.

—Agradece cornudo.

—Gracias Diosa Ghalia. Soy su puta.

Ghalia agarra de pelo a mi novia… la obliga a mirarla y le dice:

—Ahora límpiale la cara de lefa al cornudo de tu novio con esa lengua de puta que tienes.

Ghalia la acerca a mi cara, agarrándola del pelo y mi novia lame mis mejillas lentamente sin parar de mirarme a los ojos, relamiéndose.

—¿Ya no queda ni una gota? Perfecto. Ahora rebáñale la leche al semental que te vea bien el cornudo mientras yo le doy a beber su propia lefa de cornudo.

Ghalia me sujeta por la mandíbula y me acerca la copa a los labios.

—Bebe cornudo. Bebe tu propia lefa mientras tu novia le limpia la polla al macho que os ha follado a los dos y os ha lefado. A partir de ahora esta es tu vida. Servirme…os voy a alquilar a los dos a quien me de la gana. Y vais a ser dos buenas putas para que yo gane dinero.

—Bébete toda la leche cornudo y mira bien a tu novia como lame. Ya no vas a volver a follartela. Solo vas a lamerla y a limpiarla de lefa, ¿sabes por qué?

—Porque soy un cornudo tragalefas mi Diosa Ghalia.

—Exacto, buen perrito.

—Ven aquí perra, que ya veo que has limpiado bien esa polla, acércate y besa al cornudo de tu novio, para que no se le olvide nunca que solo tendrá besos con sabor a polla a partir de ahora.

Mi novia me miro casi con dulzura y se fundió conmigo en un beso con sabor a leche de macho y de cornudo. Diosa Ghalia acariciaba nuestras cabezas como a dos chuchos recogidos de la calle.

Fuera de la mazmorra, la lluvia cesaba y un rayo de sol radiante los iluminaba.

Una Diosa… dos putas devotas… un nuevo atardecer.

 

FIN