Me gusta el BDSM. ¿Cómo decirlo a la pareja?

Pues estás de enhorabuena, has llegado en un momento en el que el BDSM está solo un poquito menos estigmatizado que hace diez años. Y todo gracias (grrr…) al señor Grey.

El BDSM, como hemos comentado más de una vez, es un gusto muy underground, además de un modo de vida para mucha gente, alguna de la cual viene a Rincón de Libertad y con quienes tenemos una buena amistad. Pero si no es tu caso y no puedes vivirlo, seas dominante o sumiso, seas domina o sumisa, hay ocasiones en las que querrás comentarlo con tu pareja que no tiene mucha idea (a lo mejor se lo huele, no subestimemos nunca, luego hay sorpresas…). Y la pregunta del millón:

¿Cómo comentar a tu pareja que te gusta el BDSM?

Sea cual sea tu posición en el BDSM y si quieres compartirlo con una pareja más o menos fija, todo pasa por dos fórmulas, una menos indicada pero más sincera y otra más gradual que requerirá más paciencia.

El modo de la honestidad total

«Cariño, me gusta el BDSM, tengo tendencias dom/sub [inserte el gusto] y me gustaría compartirlo contigo»

Hala, sin vaselina ni paliativos, eres sincero o sincera sin muchos ambages y se lo suelta. La cara que ponga inmediatamente después será lo que te lleve al siguiente estadio de tu relación.
Puede parecer muy recomendado por la claridad y concisión de las formas, pero no siempre se tiene la oportunidad o se percibe que la otra parte está preparada para asumir la enormidad de esa declaración.

Claro que te pueden mirar raro, sentir rechazo, curiosidad, fruncir el ceño, preguntarte si eso tiene que ver con 50 Sombras, o directamente levantarse e irse. A veces hace falta un periodo de adaptación o explicar largo y tendido en qué consiste la parte del BDSM que te gusta (siendo tan amplio como es, a lo mejor solo te interesa algo en particular). Es cierto que este método sin paños calientes puede ser el más rápido para mal o para bien y que es más difícil cuanto más tiempo lo has estado guardando para ti (a lo mejor ya intuyes que tu pareja no es receptiva a ello).

Tendrás que tener también algo de mano izquierda por muy claro que lo plantees y nunca, nunca empieces con un «no te asustes» ni con un «los vainilla…» Recuerda que debes plantearlo en términos sencillos y no meterte en argot innecesario en un primer momento.

El método del juego

A lo mejor tu pareja no es receptiva a ello, a lo mejor eres un/a dom atrapado en una relación vainilla aunque suficientemente kink con algunas cosas como para poder plantear un pasito más y quieres hacerlo con delicadeza. Una forma que puedes usar es el método del juego. No se trata de avergonzarte de que te guste el BDSM sino jugar con paciencia una partida en la que poco a poco vas introduciendo elementos en los juegos de cama que tienen que ver más con el BDSM. Unos dados de spanking, unas muñequeras si ves que le ha gustado ser atada o atado, una pala graciosa e inofensiva, apostaros «quien va a ser el esclavo personal durante un día» de la otra persona… cosas que implican ya pinceladas de esas actividades sin llegar a ser declaraciones formales.

Si ves que es receptivo/a al tema puedes introducir poco a poco más prácticas, leer conjuntamente información sobre el tema, siempre empezando por lo mas ligero para ir escalando progresivamente. No se trata de que porque una tarde haya habido algo de spanking más subido de tono, al día siguiente estés vestido con un arnés y le des una cola de dragón para que te deje el culo hecho un cristo. Es solo ser progresivo, lógico y de ahí ir viendo también cómo evoluciona el tema entre los dos.

Puede que a partir de cierto momento se toque techo y el «cuero» (entendido como las prácticas más duras) den reparo o no se sienta preparado para ello.

Esto vale tanto para el lado top, dominante, como para el lado bottom, sumiso.

Selecciona el método más adecuado e intenda ver los resultados, siempre desde la prudencia y respeto a la sensibilidad de la pareja porque es cierto que el BDSM sin conocimientos previos puede ser algo bastante difícil de digerir, y teniendo en cuenta, además, el historico de la persona, que también puede condicionar su recepción.

En definitiva, el BDSM es una forma de entender la sexualidad, los intercambios de poder entre personas conscientes y de forma voluntaria y siempre, siempre, debe ser Sano, Seguro y Consensuado.