Las consecuencias de la visibilidad

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Una de las consecuencias de ser una Domina que trabaja de forma abierta y visible, que se identifica y que está en la comunidad BDSM es que esa visibilidad se puede convertir en un arma de doble filo.

Es decir, cualquiera puede decir que ha sesionado conmigo y decir que le ha ido bien, mal, o que yo hago tales prácticas aunque no las publicite, si quiere. Y es que Internet te deja ese espacio llamado anonimato para hacer lo que quieras con normalmente pocas consecuencias.

De ahí que para nosotras las Dominas y para los Doms que también trabajan profesionalmente, la reputación lo sea todo. Siempre lo digo y lo diré: si quieres saber si hago algo, pregúntame directamente, porque normalmente me ciño a las prácticas que tengo escritas en mi web como mis servicios y que podéis encontrar aquí.

Preguntar no cuesta nada, soy accesible y, aunque siempre os diré lo mismo: no estoy en las redes sociales para chatear, sí podéis mandarme un email para preguntar las dudas que tengáis a la hora de cerrar una sesión.

Y no son pocas veces que he estado como referencia de alguien que no ha sesionado conmigo; hace poco un supuesto sumiso informó a una domina de que yo estaba haciendo sesiones con lluvia dorada, que realizo con todas las medidas de seguridad necesarias y plateada que he adaptado para no hacer de forma peligrosa POR MOTIVOS DERIVADOS DEL COVID-19. Pero es el precio de ser visible, es algo que lo acompaña y que tenemos que combatir porque como he dicho, la reputación es nuestra carta de presentación.

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Siempre salen detractores, personas que se afanan en hablar mal de una porque… bueno, quién sabe por qué. Una vez salí en una de mis stories de Instagram con una dómina con la que iba a hacer sesiones conjuntas. No tardó en aparecer el sumiso que se dedicó a mandarle mensajes a mi compañera de trabajo para decirle que yo había hablado mal de ella… Quizás sea la condición humana, quizás el afán de protagonismo, la falta de vida propia o las ganas de malmeter, quién sabe qué pasa por sus estrechas mentes.

Yo vengo a trabajar, me expongo, acepto como parte del hecho de aparecer en muchos sitios de Internet que se me malinterpretará, se pondrán en mi boca palabras que no son mías, que se podrá decir y desdecir de mí, de mis instalaciones, de quienes trabajan conmigo. Y no, no me sentará bien. Pero ante y sobre todo, soy una profesional del FemDom que ama lo que hace, que le encanta conocer gente del ramo y que no duda en trabajar con gente nueva y organizar cosas para hacer nuestro mundo más entretenido, grande y mejor para todos.

Si alguna vez tenéis alguna duda sobre si he dicho, he hecho, he hablado de algo o alguien, antes que nada pensad bien de dónde os viene esa información, luego pensad que no solo no me meto en la vida de nadie sino que trato de llevarme lo mejor posible con todos y que para mí una sonrisa vale más que diez palabras torcidas. Porque de eso no gano nada y lo que no me sobra es tiempo para tonterías.