Sexualidad Kink

kink

En la sexualidad humana, dice la Wikipedia, el kink es entendido como las prácticas o fantasías sexuales no convencionales. Sus practicantes son llamados en inglés kinksters que en español no tiene una traducción directa aunque muchas veces se asimila al término fetichistas. De hecho algunos estudiosos de la psicología y la sexología asimilan a lo kink parte de la Q del LGTBQ+, pero esa no es una conversación que nos corresponda.

Nosotros, en Rincón de Libertad, damos rienda suelta al Kink, en el que se engloba, por supuesto, el enteder esa sexualidad alternativa de mutuo acuerdo y entre adultos que es el BDSM, la dominación, sus relaciones de top/bottom y sobre todo el disfrutar de ese ambiente de una forma segura, sana y consensuada.

Y, sí, defendemos el Kink como una forma de entender y que exige respeto para aquellos para los que la sexualidad convencional no es suficiente, no es lo que de verdad les lleva, siempre defendiendo que cada cual en su cama peude hacer lo que quiera que para eso es suya, y las necesidades más alternativas y menos convencionales no nos hacen ni mejores ni peores, nos hacen nosotros mismos. Ni «vainilla» debe tener una connotación negativa ni Kink tiene que significar pervertido.

La vía de la comprensión es muy difícil, sobre todo cuanto más nos acercamos a las prácticas más extremas del kink donde otros intentan, sin comprenderla, imponer su punto de vista y «Lo Que Está Bien y Lo Que Está Mal» en base a una moralidad que nosotros no compartimos. Solo pedimos que no nos juzguen, porque no son quienes, sobre todo si no son capaces de empatizar y comprender que hay otras formas de sentir y realizarse en el terreno de la sexualidad.

Lo kink no te hace ni distinto ni un bicho raro: es parte de quien eres. No estamos ni enfermos ni padecemos ningún tipo de malestar, y así lo han reflejado los manuales de psicología cuando (por fin) se han actualizado hacia estos temas.

No queremos pontificar, tampoco. Simplemente somos como somos y disfrutamos de lo que disfrutamos. No juzgamos, no pedimos comprensión a nadie que no quiera darla y nos limitamos a ser nosotros mismos, desarrollar nuestros propios entornos seguros y velar por los nuestros.