Feminización como castigo en BDSM

Feminización Forzada

Uno de los aspectos que se utilizan dentro del mundo del BDSM y de las sesiones en el espectro de la humillación es la feminización.

Pero la feminización forzada, que es entendida como un castigo, una obligación, una forma de humillación, lo que deja fuera de esta categoría a la sissys, a las que ya dedicaremos otras líneas.

En una sociedad tan polarizada en lo masculino/femenino la provocación de cambiar de género y rol puede suponer una frontera psicológica para muchos y en el ámbito de la sumisión se puede aprovechar como una forma de emasculación simbólica, es decir, privar al sumiso hombre de su identidad como tal y convertirlo no en mujer, que no tiene nada de malo sino en ir más allá y jugar con su psicología, en un rol más profundo y hacerle adoptar papeles provocadores y duros: puta, sirvienta degradada, perra… Convertirlo en algo que además le obligue (le obligamos como doms) a servir, a ser usados, a tener que comportarse como una lujuriosa zorra a nuestro servicio…

Hacerle ver, despertar en ellos una parte que quizás desconocían, sumergirse en el tacto de unas medias, lencería, peluca, quizás un uniforme, zapatos de tacón y por supuesto: maquillaje. La feminización engloba muchas cosas y el sumiso tendrá que tragarse toda esa humillación para cumplir las órdenes, el cometido, asumir los castigos y por supuesto dar lo mejor de si, porque si los convertimos en zorras, que sean zorras cumplidoras.

 

Este aspecto de la feminización puede llevar a la disociación del sumiso en una sumisa a nuestro servicio. Nada más divertido que humillarlo y hacerle adoptar ese rol en presencia de otros doms o sumisos a los que servir para que sepa lo que es estar de verdad a los pies de alguien y dar algo más que un hermoso culo que azotar: su servicio como sumiso feminizado.

Ser un sumiso feminizado forzosamente (eso sí, aclaramos, aunque no debiera ser necesario, siempre si está dentro de los límites y prácticas pactadas) es un esfuerzo, una forma de torturarlos y humillarlos que además permite que el castigo sea distinto, descubriéndoles esas partes que normalmente son tabú por imposición de la sociedad. Y es que la mazmorra se convierte, otra vez, en un lugar seguro donde realizar fantasías y donde la sociedad se queda normalmente a las puertas.

¿A vosotros os atrae la feminización forzada? ¿Qué os gustaría probar y qué os parece?

Un comentario sobre “Feminización como castigo en BDSM

  1. Si, la feminización forzada es una práctica que siempre me ha atraído y es una práctica que me gustaría llevarla a cabo. Alguna ver me han vestido de mujer pero poco más, y me he sentido muy humillado. Me gustaría probar la sissyficaccion.

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