BDSM y educación. No soy tu colega.

Siempre he creído que la educación y las buenas maneras son una forma de distinguirnos de los animales, además de hacer más pacífica y agradable nuestra vida y nuestra relación con los demás. Malogradamente las redes sociales han contribuido a la creencia de que todo aquel con el que puedas llegar a ahablar es un «colega», es alguien cercano. Y no es así.

Yo, personalmente uso las redes sociales, redes en las que aparecerá este mismo post y en las que muchos me seguís y comentáis (y no siempre puedo responderos a todos pero os agradezco mucho vuestro interés y vuestras opiniones, tenedlo por seguro), las uso, decía, como un medio más de trabajo y de dar a conocer mis servicios y mis actividades. Los sumisos que se quieren acercar tienen un medio de información y varias alternativas a la hora de contactarme.

Pero no estoy en las redes sociales para hacer amigos.

Obviamente tengo los mensajes abiertos y si queréis contactar por motivos de servicio estoy más que dispuesta a contestar. Pero mis redes sociales, como a muchas otras dominantes profesionales les pasa, no son elementos de interacción directa. No estoy pendiente de ellas el 100% de mi tiempo ni voy a responder todos los mensajes que me llegan porque son una herramienta de trabajo, no de socialización.

Una dominante o un dom, por tener abiertos los mensajes no le debe nada a quien le contacta. No puedo contestar todos los mensajes, en muchos de los cuales lo que más se echa de menos es la educación, que no traten de tratarte como a un «colega». No voy a responder a los «ola ke tal», a los «ke aces», los «guapa» o los «quiero lamer tus pies».

Además, detesto el tratamiento de «Señora». A muchas dommes les gusta y lo prefieren. A mí no me gusta nada y no despierta mi simpatía, precisamente.

Los hay que tratan de contactar y se enfadan si no les respondo, si no estoy atenta a sus mensajes independientemente de la hora a la que lo mande. Os pongo un ejemplo. Esto me llega a diario.

Lo que parece que no se entiende es que yo no estoy para tener conversaciones y hablar del precio de los tomates. Estoy porque es mi negocio, porque quiero llegar a sumisos y sumisas que deseen encontrar su rincón de libertar a mis manos. Y es una pena que eso le ofenda a algunos.

El muchacho solo me estaba agradeciendo aceptar la solicitud, cosa que es loable, pero quería conversar. Y yo a lo largo del día tengo muchas cosas que hacer, entre ellas, atender mi mazmorra, los alquileres, a las dominantes del Estudio y a mis clientes con mi propia agenda. No uso las redes sociales para una interrelación personal.

Muchos me preguntan por mis servicios, tributos o alguna práctica en general y contesto de mil amores dentro del ámbito profesional, pero la interacción que busca contacto fuera de esto la descarto para poder aprovechar mejor el tiempo.

Por supuesto, encontrándonos en persona en eventos, fiestas y otras circunstancias siempre habrá una palabra amable, me relaciono sin ningún tipo de problema, conversamos y charlamos, tanto con dominantes como sumisos, sin una imposición de actitud, sin ninguna veleidad. Pero no acepto que tenga que saludar a todas y cada una de las personas por redes sociales cuando quieran o ser tachada de maleducada. Una cosa es el trabajo y otra la educación.

Y yo no soy tu colega. Soy una profesional y como tal, actuaré. Pero también, soy persona.