Un relato de un sumiso

BDSM Profesional Málaga Domina Ghalia

Este relato proviene de uno de mis sumisos, os dejo con él para que lo disfrutéis.

 

Es mediodía en la ciudad. Me dirijo a una mazmorra en la parte vieja. Llamo y me recibe Domina Ghalia. Corsé ceñido, medias, tacones. Bella, sensual, dominante con el mero uso de su mirada. Es una Diosa. Lo pienso. Una Diosa que baja a castigar/satisfacer a su pueblo. Ojalá todos los dioses fueran así. Ordena que me desnude y una vez postrado así ante ella me cuenta que la noche anterior salió por ahí con “mi novia”. Que estuvieron en una discoteca y que le ordenó perrear con varios hombres, con quienes frotaba su culo. Empiezo a ponerme nervioso con el relato. Entonces me obliga a meterme un plug en mi ano.

Dice que lo mantenga ahí, que hay que ir dilatando. Ella se pone su strap-on y hace que se lo lama. Estoy a cuatro patas, con el plug dilatando mi culo cuando llega la sorpresa. Me dice que mi novia ha ligado y que han dormido en su casa.
Entonces aparecen ambos, entre risas, viendo mi humillante postura. Diosa Ghalia me deja mirar de reojo pero me ordena que no pare y que siga chupando su dildo. Me arde todo. Una mezcla de excitación, vergüenza y humillación se apodera de mí. El tipo, según parece, es un alemán. No habla apenas castellano pero la situación parece que le divierte. Y le excita. “Miralos” me dice Ghalia. Y ellos comienzan a desnudarse.
Mi novia se arrodilla ante él y comienza a lamerle los huevos. Después la polla. “Besa ahora a tu novia”, me ordena mi diosa, “y siente el sabor de esa polla en su boca”. Y lo hago. Y lo siento. Y me excito. Es raro. No soy gay. Pero me excito y creo que quiero más.
“Ahora tú”, ordena Ghalia. ¿Qué? “Que se la comas tú al alemán. Tiene que estar muy caliente para follarse luego a tu novia”. Y, dirigiéndose a mi novia añade: “y tú vas a guiar los movimientos de la zorrita de tu novio”.
Mi novia agarra la polla del alemán y golpea con ella en mis labios. “Trágala” me dice. Y me meto esa polla germánica en mi boca. Y mi chica mueve mi mandíbula atrás y adelante. Así, hasta que el alemán parece muy muy excitado. Entonces Ghalia hace que me tumbe en el suelo. Sobre mí, mi novia se sitúa a cuatro patas. Sus tetas casi sobre mi cara, y su cabeza en dirección a mis piernas.
“Se la va a follar”, me dice Ghalia. Y tú solo vas a verlo en el balanceo de sus pechos sobre tu cara. El alemán sonríe. Y comienza a embestir. Y yo, efectivamente, veo los preciosos pechos de mi novia balancearse sobre mí, mientras ella gime y gime. Domina Ghalia disfruta del espectáculo, y cada tanto golpea con la fusta en mi polla, dura como una roca, o aprieta con sus zapatos sobre mis testículos.

Entonces se acerca a mí y me susurra “y ahora le va a romper el culito ante tus narices”…

No doy crédito. El culo es algo que mi novia tantas veces me ha negado y que yo tanto he deseado. ¿En serio? Ella está a cuatro patas. Baja su cabeza hasta el suelo. Está dispuesta para entregar su preciado culo a un perfecto desconocido solo por el hecho de estar ante mí, de querer humillarme. Me encargan darle lubricante. A ella en el culo y a él en la polla. Y me ordenan que dirija yo mismo la punta de la polla hacia el agujerito del culo de mi novia.

Me muero de ganas por ser yo quien lo haga. Pero me muero también por el nivel de excitación que estoy alcanzando. La punta entra. Ella gime. Yo abro sus nalgas. El alemán me mira y sonríe. La mitad de la polla está dentro. Ella parece sentir algo de molestia pero no se queja. Solo gime.

Y el alemán comienza a golpear sus huevos contra las nalgas de mi novia. Mientras, Ghalia ha situado un vibrador en el coño de ella. Y en muy breve tiempo se corre. Y gime más aún. Y entre gemidos dice “ahora a él, el culo a él”. Y los tres me miran.

Gesticulo que no con mi cabeza. Pero no tengo opción ni tiempo a reaccionar. Mi novia se sienta en el suelo y Ghalia me obliga a situarme a cuatro patas, con la cabeza agachada apoyada en las piernas de mi novia y con la grupa en alto. Ghalia me quita el plug que todavía llevaba en el trasero. Está dilatado. Mi novia hace que levante la mirada hacia ella. Quiere ver mi expresión cuando me penetre el alemán. Noto entrar la punta en mi ano. Noto cierta molestia.

Pero también gran placer. Dolorplacer. BDSM en estado puro, pienso.

La polla abre mi culo, me lo rompe. “Muy bien, zorrita” dice Ghalia. Entonces mi novia se sitúa ante mí también a cuatro patas, dándome el culo. “Y ahora, mientras te follan a ti, láme el culo de tu chica” me ordena Ghalia, “y siente el sabor de la polla que lo ha follado y que ahora te está follando a ti”. Y mientras lo hago siento que la polla alemana ha entrado entera y que ahora son sus cojones los que golpean mis nalgas. Y noto cómo descarga en mi interior, se corre en mi culo, mientras yo saboreo el de mi novia. “¿Y yo, Diosa? ¿Puedo ahora correrme?”, consigo balbucear excitado como nunca. “Bien, pero aún no hemos acabado contigo, yo te diré cómo y cuándo”. Me resitúa otra vez a cuatro patas. Y pone un plato bajo mi polla. “Quiero que tu novia te ordeñe”, dice, “mientras tú limpias los restos de la polla del alemán”. Así que él se sitúa de rodillas frente a mí, ofreciéndome su polla, aún dura pero cada vez más flácida. Y yo se la chupo después de que Ghalia me ordene limpiarla, consideradamente.

Mientras, noto como mi novia estruja con una mano mis huevos y ordeña con la otra mi polla. No aguanto mucho. Y me corro en el plato. Y Ghalia ordena entonces, a mi novia y a mí, que lo limpiemos con las lenguas. Nos agachamos y lo hacemos bajo la mirada del alemán y la sonrisa de domina Ghalia…

ITAATKAR

Un comentario sobre “Un relato de un sumiso

  1. Hacia tiempo que no leia nada tan excitante. No solo me ha encantado…me he imaginado estar en esa habitacion y ser yo…ese novio; Lo he vivido como si estuviera alli..a merced de mi novia, del aleman, y sobre tido de mi Diosa Ghalia; no he tenido mas remedio que correrme, como el puto cornudo sumiso mamporrero y tragalefas que soy. Enhorabuena…es una fantasia que espero cumplir muy pronto organizada por mi Diosa Ghalia.

    Fdo. El cornudo de Ghalia

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