Spanking manual: el placer de una buena azotaina

El placer de un buen spanking está en nuestras manos… literalmente.

Una de las herramientas más cómodas de las que disponemos es precisamente la mano, lejos de las complicaciones de si pala de madera, pala de plástico, que si esta pesa, que si aquella está acolchada…

Usada muchas veces para «calentar» antes de empezar una sesión, el spanking de azote con la mano tiene no solo una gran tradición sino que es un arte en sí mismo. Como método para empezar a dar calor a una zona no tiene precio, como precursor del spanking con aparatos, es el decano de los métodos de azote.

Quizás una de las primeras imágenes que acuden a la mente es el de poner al sumiso o sumisa sobre las rodillas para propinar un buen castigo, o apoyado sobre un escritorio.

La mano en el spanking

No es lo mismo azotar con la mano abierta que solo con la punta de los dedos. Veamos algunas características:

Bofetada

Quizás el más básico de los modos tiene efectos de excitación y también de humillación en función de cómo lo sienta interiormente el o la sumi. Bofetadas en la cara, en pechos o pectoral, o alguna que otra en los genitales pueden tener efectos muy diversos.

En esta práctica el impacto lo es todo pues puede ser desde bofetadas rápidas y suaves, a más intensas, fuertes y dolorosas. Humillación, castigo, provocación… todo versatilidad y nada más bello que unas mejillas arreboladas y bien rojitas en un bottom dedicado y devoto.

Punta de los dedos

Esto es más un azote parecido a un fustazo, ya sea con la parte blanda de las últimas dos falanges de los dedos o con la parte externa. Ideal para zonas concretas, proporciona un golpe rápido y una sensación de ardor intensa pero que pasa rápida (dependiendo de la sensibilidad del azotado).

Suele usarse mucho tanto en nalgas como en la palma de las manos, brazos o en los pechos y pezones. Si la zona está congestionada por estar atada puede dejar marcas. A gusto del consumior.

Palma o palmetazo

Usando toda la mano pero propinando azotes rápidos de forma directa y plana o de arriba abajo, en rápida sucesión, se consigue una sensación parecida al flogger pero más rápida (salvo que se sea un virtuoso de esa herramienta). Permite calentar muy rápido una zona para hacer que la capilaridad aumente, la sangre se concentre y adquiera ese aspecto de nalgas rosadas tan adorables en los sumisos.
The Upper Floor instauró la práctica de «all butts in the room should be pink», «todas los culos de la sala [de los/as sumis] deben estar rosados».

Mano abierta

El golpe que quizás más impacta es el de la mano abierta. En esta prácitca ya más destinada al castigo que a la preparación. La mano impacta directamente y no se retira hasta que toda la cinética del golpe se ha descargado por lo que el palmetazo dura más, el impacto es más doloroso y puede llegar a dejar marcas. Se puede empezar de poca a alta intensidad o ir a lo duro si ya se ha preparado la zona previamente.

Mano hueca

En este formato lo que impacta son los bordes de la mano y los dedos y se suele usar sobre todo en las nalgas, creando un efecto sonoro muy particular que forma parte de la excitación en su vertiente auditiva además de la sensitiva de la piel.

 

Con las manos podemos divertirnos enormemente, además de preparar las superficies de impacto en función del efecto que queramos provocar. Una zona precalentada con rápidos azotes con la mano estará mucho más sensible para posteriores azotes más intensos, una zona mojada con agua provocará más picor o escozor con simples azotes rápidos mientras que una sesión continua de la mano en las nalgas o pechos puede dejar hasta marcas por congestión.

Jugar con los azotes con las manos en los genitales también es parte de las prácticas, siempre atendiendo la capacidad de aguante y límites del sumiso en particular.

Igualmente el llevar o no un material en las manos también puede condicionar: no es lo mismo azotar con la mano descubierta que hacerlo con unos guantes de vinilo, látex o cuero, lo cual variará la sensación, la cadencia y la adherencia del impacto.

Desde las bofetadas a los impactos mayores, el spanking con la mano es una de las formas más baratas de divertirse en BDSM.