Una pregunta que suele caer en nuestras conversaciones es ¿qué más puedo hacer en una sesión de BDSM con mi pareja?

Según mi punto de vista las sesiones de BDSM no están escritas en piedra, no hay dos iguales igual que no hay dos dominantes o dos sumis@s iguales. La sesión tiene que ser, principalmente, orgánica.

Cuando una pareja acude a alguna de las formaciones que hemos dado lo principal es saber siempre «qué buscas en el BDSM» puesto que lo que busca un dom y un bottom suelen ser cosas distintas aunque estén ligadas. A lo mejor el dom tiene interés en las sesiones intensas y sensuales con un mínimo de dolor mientras que bottom está más interesado en alto impacto y mucha endorfina que provenga del dolor. Llegar al punto intermedio, preguntarse qué se busca es esencial para poder llevar una experiencia en sesiones bedesemeras sanas y con proyección de futuro.

Porque el futuro también importa. Una sesión de aquí te pillo aquí te mato, con sexo o no, según la pareja, sin sexo convencional en las de Domina Ghalia, por ejemplo, siempre está bien pero ¿y a futuros?

Una de las preguntas que más agobia a los dominantes es «qué hago para educar a mi sumiso/a y qué quiero hacer en el tiempo».

Esto no es un plan de estudios pero está bien hablar largo y tendido con la otra parte para saber sus expectativas y esperanzas, lo que quiere conseguir. Un dominante moldeará a la sumisa a su gusto siempre dentro de los parámetros de límites de ella. Pero también satisfaciendo las expectativas de la sumisa y a la vez haciendo que se esfuerce en cumplir lo que el dom desea y espera.

Es un equilibrio que hay que conseguir, saber qué quieres: si quieres educarla para que sea una kajira goreana, o un kajiru, si quieres plantear desafíos físicos como entrenar el squirt, el fisting, la dominación mental, una educación estricta para que el sumiso responda como tú quieras… Pero tienes que pensar, devanarte los sesos, preguntar a otros, cosa que no te hace menos dominante.

El dominante no tiene todas las respuestas de entrada solo por ser dominante: también tiene que descubrir las preguntas y que no nacemos sabiendo.

Domina Ghalia siempre comenta que por eso ella tiene formularios cuando va a hacer una sesión: esos formularios contienen las preguntas a las que ella responderá en la propia sesión.

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Cuando se trata de una pareja la situación es enfocarse en el ahora y en el mañana. No quiere decir que todas las sesiones tengan que responder a una planificación, para nada. A veces te apetecerá sesionar por el gusto de hacerlo, de sentir la dominación, de sentir que te dominen. Otras la sesión estará pensada para ser una de una planificación en educar al sumiso. Educarlo en gestos, control del orgasmo, resistencia al dolor, superar los umbrales, nuevas prácticas, etc.

No hay una forma «correcta» de ser dominante, o al menos yo así lo veo desde mis 20 años de experiencia: hay un universo de parejas o grupos con unas necesidades, deseos, experiencias o esperanzas que se deben ir trabajando conjuntamente.

A fin de cuentas el BDSM es un trabajo que implica sensualidad, dolor, sexo (o no), descubrir el cuerpo; pero también influye la mentalidad, la sintonía entre los implicados, la conexión, el estar enfocados hacia el mismo sitio y con los mismos deseos.

A veces una pareja BDSM no dará más de sí, se sentirán anquilosados y que no avanza y puede romperse, o pueden investigar y buscar nuevas prácticas, dependiendo del lazo que los una. También se pueden tomar clases interesantes entre ambos para saber hacia dónde se quiere avanzar.

En definitiva, las sesiones de BDSM no son estáticas, como he dicho, las veo como algo orgánico. Que está bien tener una estructura para saber desarrollarla, por ejemplo, pero no siempre tiene que ser así. Simplemente, disfrutad.