Una de las mayores fantasías y que a veces se lleva a cabo es la de permanecer en un mood, un humor o mentalidad de BDSM durante tu día a día, en la vida más «vainilla»: cuando estamos en casa, en el trabajo, de paseo, en nuestra vida social… A veces son detalles tan sutiles como un anillo de sumisa, un collar o choke especialmente escogido, llevar una pulsera que te regaló tu dom, o incorporar a esa vida diaria pequeños detalles o rituales que nos recuerden nuestra vida mazmorrera.

Pero esto no siempre es posible. En una vida normal no siempre hay oportunidad y en muchas ocasiones nos encontramos en tesituras sociales que no nos lo permiten.

En algunas conversaciones en redes sociales se encuentran disquisiciones entre doms o aspirantes a serlo que afirman que una sumisa o sumiso siempre tiene que cumplir las órdenes y los preceptos dados, que no importa la situación. Que la sumisa o sumiso tienen que ir siempre sin ropa interior, dormir desnudos, llevar una muñequera o una enseña determinada, hacer unos ejercicios antes de dormir como azotarse, pellizcarse, denegación de orgasmo, etc.

Pero la vida diaria nos enseña que entre fantasía y realidad hay una línea llamada coherencia. Que desear llevarlo 24/7 no es malo y para algunos es una aspiración, pero que si te vas a quedar a dormir en casa de tus padres, de tu prima o de tu suegra, a lo mejor no es buena idea realizar las prácticas o dormir en pelota picada.

En el trabajo se pueden indorporar cosas como llevar atados los testículos, llevar un cinturón de castidad tanto ellos como ellas, siempre que no interfieran en nuestra salud de forma lógica. Llevar un CBT a lo mejor no es tan incómodo como un cinturón de castidad femenino que si te tiras ocho horas sentada a diario en un trabajo de oficina a lo mejor te hace rozaduras.

Llevar bajo la ropa un shibari específico discreto puede ser horny, divertido y muy kink, pero si ese día tienes una reunión importante, tienes que moverte mucho o tienes el cuerpo más sensible de la cuenta a lo mejor ponérselo es una mala idea.

Siempre habrá opción a incorporarlo, y sí, pone mucho. Tener una reunión con tu jefa que no sabe nada del BDSM y llevar puesto un torturante CBT por orden de tu Ama puede ser lo más. Pero a lo mejor, si te estás jugando algo importante o tienes que hacer determinada actividad física, quizás no sea la mejor de las ideas por pura salud física, mental y laboral.

Con toda esta parrafada vengo a referir que sí, que a todos nos gusta, nos gustaría, y que en la medida de lo posible y que sea lógico, pues se puede hacer, pero que la sensatez puede decirte en qué momento no es práctico o aconsejable hacer determinadas cosas para no exponerse, exponer al o a la sumisa y tener siempre en cuenta que hay una vida fuera del BDSM que normalmente es la que te trae pan a la mesa y que con las cosas de comer no se juega.

Hazlo, sí, pero siempre dentro de los límites de la sensatez y la lógica. Solo entonces el juego, el BDSM, la entrega en sumisión tendrá el efecto deseado y será completo. De lo contrario puede convertirse en algo perjudicial.

Y quien no entienda esto, es que mucho, mucho, de BDSM, no sabe. Y de cómo tratar a las personas, menos.

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3 comentarios

  1. Si me permite corregirla,Señora, ha confundido CBT cuando creo que deseaba poner CB.
    Lo suelen confundir con mucha facilidad.
    Buen articulo.
    Un saludo.

  2. Totalmente de acuerdo.
    Con las cosas de comer no se juega.
    Ignorar la realidad antes o después pasa factura, sobre todo en temas tan delicados.

  3. Un gran alegato hacia el sentido común (que como tod@s sabemos es el menos común de los sentidos) en las relaciones 24/7

    Gran post Señora de como el compatibilizar deseo y realidad

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